lunes 21 de junio de 2010

Palíndromo

Como un libro estarás
generosamente expuesta, abierta entre mis manos.
(La comparación no es nueva, pero funciona).
Descubriré quién eres, en verdad, acariciando tus hojas,
Pasaré un buen tiempo en la intimidad que se contruye letra por letra,
sorbiendo un café de altura, recorriéndote con los ojos,
acompañado por las notas de una orquesta de cámara
y envuelto por tu olor a papel y tinta fresca.
Quedarás, en la eternidad, pronunciada por mi boca
pues voy a leerte como un palíndromo
de izquierda a derecha
de arriba a abajo
y a la inversa.

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