Hoy el café sabe a nostalgia...,
tal vez sean las nubes, plomizas, amargas,
o el frío o el eco imperceptible de las cuerdas de un violoncello.
¿La nostalgia misma que exige una palabra?
El pregón del vendedor que grita frustrado "Barato, barato".
Quizá. La esperanza necia. Inútil pero bella.
O el calentamiento global.
O la luna, nuestra luna, en todos los signos.
O los maullidos barítonos de un felino neobarroco...
Pero es real: el café sabe a nostalguia...,
¡Cosa más rara!
Acaso sea el tueste, su molido... ¿La caildad del grano?
¿Tu rostro en el portarretrato?
¿La cafetera mal lavada? ¿El agua?
¡El agua!
O la noche que viene sin tu cuerpo anhelado...